Trillo – Tetas de Viana

 

 

El SL-1 “Camino de Viana” tiene su inicio en el elegante puente de piedra del siglo XVI que cruza el Tajo con su único ojo. Hemos de subir por la calle Viana hasta el circuito de motocross.

Una vez pasamos el circuito llegamos a una pista de tierra y después de unos 200 m, encontraremos un panel informativo con alguna de las especies que podemos identificar por el camino, como el quejigo, el pino negral, la sabina albar o la encina entre la flora y el gavilán, perdiz, pito real, arrendajo, jabalí, ardilla entre los animales.

Llegamos al Cerro de los Tres Caminos, después de un repecho con muchos cantos rodados que dan apariencia de torrente seco al sendero, la vegetación es de carrascas, ajedreas, tomillosromeros y gayuba como plantas más abundantes.

Avanzamos unos cientos de metros y nos topamos con unas enormes peñas llamadas Silla de Caballo, debido a la curiosa forma que adoptan vistas desde la lejanía. Aquí el monte cambia de encinas a robles (Quercus faginea), debido a las mejores condiciones del suelo y de la orientación en umbría (NE y E). Aparecen arbustos y arbolillos como las mariselvas, bujes, majuelos, barbarijas y arces.

Seguimos las indicaciones y atravesamos La Entrepeña, (se trata de una quebradura en una gran roca caliza, entre la que discurre el camino). A unos 800 hallamos un cruce donde debemos seguir el antiguo camino de herradura. Siguiendo las oportunas indicaciones, a 500 a la derecha del camino, encima de un muro de piedra seca (estas construcciones son  muy abundantes por aquí) vemos una piedra toscamente labrada que sirve de mojonera entre los antiguos términos de Azañón y Trillo. En el paisaje comienzan a predominar los pinos carrasco y negral, sabinas negrales, enebros albares, junto a las encinas y algún quejigo.

Proseguimos por el Llano del Olivar Hueco y el Cerro de la Media Legua, con restos de antiguos olivares abandonados y comidos por el monte. A ratos parece que transitamos por un túnel cubierto por la tupida vegetación esclerófila del monte bajo.

Una vez llegamos al pie de las Tetas de Viana (1133 m), comienza la parte más dura del recorrido, con la empinada subida entre los dos cerros con dirección al Collado, que enlaza con la SL-2 desde Viana. Los árboles y las piedras se encuentran tapizados de musgos y líquenes foliosos y fruticulosos debido a la menor insolación y a la buena calidad del aire. De trecho en trecho hallamos pequeños claros, que si nos fijamos tienen la tierra negra: son antiguas carboneras donde se fabricaba carbón, cisco y picón. Siguiendo la dirección de una flecha por un angosto sendero, entre los enormes bloques de caliza pontiense desprendidos, se llega a la escalera de hierro por la que accederemos a la cima.

 

Viana vista desde la cima

 

 

Una vez accedemos a la planicie superior se pueden divisar (si la atmósfera acompaña) al NO el Alto Rey (1844 m), el Ocejón (2049 m) y los puertos de Guadarrama, al NE el Moncayo, al E la Serranía de Cuenca y el Alto Tajo y otras altas montañas más lejanas aún. La explanada está cubierta con un alto pastizal anual de gramíneas con algunas cornicabras (parientes del pistacho). Cerca de su centro se encuentra una depresión que corresponde al antiguo aljibe hispano-musulmán de la torre almenara allí existente para hacer señales mediante humo, fuego, espejo u otros métodos a fortalezas como la de Atienza, a más de 60 km en línea recta. Estos parajes han sido ocupados desde épocas remotísimas como nos demuestra el hallazgo de vasos campaniformes (2400-1800 a.d.C.) y útiles líticos.

 

Podéis descargaros los mapas de ruta en

KML (google maps)

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