Salto de Poveda-Laguna de la Parra

 

 

imagen ruta puente de Poveda-Laguna de la Parra

Grafica grande

 

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Comenzamos la ruta en el puente sobre el río Tajo de Poveda de la Sierra, podemos dejar el vehículo junto a la caseta de información turística, al principio de la pista que queda a mano derecha de la CM-210 en dirección a Molina.

Remontamos el curso del río por esta pista, pasando junto al área recreativa de la Fuente del Berro. La vegetación corresponde a un pinar de pino negral (Pinus nigra) con quejigos y sotobosque de bujes, majuelos y Rosa pimpinellifolia. En las riberas abundan los avellanos, chopos, fresnos (Fraxinus angustifolia y Fraxinus excelsior), mostajos, sargas y algunos álamos temblones, abedules y tilos.

Todo el camino hasta las Casas del salto es casi completamente llano, salvo los últimos centenares de metro con una suave subida. Antes de llegar a las casas, a nuestra izquierda, una senda nos acerca al Salto de Poveda. Se trata de una cascada de origen natural recrecida por una presa para producir energía eléctrica, llena de musgos pegados a las tobas. La central hidroléctrica nunca llegó a funcionar por problemas de filtraciones en sus muros. Las cercanas Casas del Salto se reconvirtieron en albergue y bar para atender a los visitantes de estos parajes.

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Cerca de aquí y descendiendo otra vez hacia el Tajo el bosque comienza a espesarse y predomina el pino albar (Pinus sylvestris) mezclado con especies de hoja caduca y algunos acebos. Tras atravesar un tramo que es un auténtico túnel vegetal por la exhuberancia de la vegetación, llegamos a la pasarela que cruza el río en dirección a la Laguna de la Parra o de Taravilla. Nuestro camino va paralelo al desagüe de la laguna, por una cuesta de unos 400 m de longitud.

 

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Al llegar arriba ya estamos en el borde la laguna. Está formada por una barrera de travertinos (tobas) que retienen el agua en este valle colgado sobre el Tajo y tiene unos 11 m de profundidad. Las orillas están cubiertas por un espeso carrizal con eneas y masiegas (Cladium mariscus), una ciperácea rara por estas tierras, donde buscan refugio algunos azulones (Anas platyrhynchos), gallinetas (Gallinula choloropus) y rascones (Rallus aquaticus). Dentro de ella viven pequeños peces ciprínidos como cachuelos (Squalius pyrenaicus) y bermejuelas (Achondrostoma arcasii).

 

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La leyenda cuenta que a la laguna arrojó su tesoro el Conde Don Julián, el traidor gobernador de Ceuta que franqueó el paso a los ejércitos musulmanes en el año 711, en venganza debida a que su hija había sido violada por el rey Rodrigo. Otra leyenda asegura que en el s.XVI un hombre tomó posada en las cercanías debido a un fuerte temporal que le impedía continuar su viaje. El posadero, advertido por su aspecto que era un hombre rico, ambicionó la bolsa de oro que llevaba consigo y asesinó a puñaladas al viajero mientras dormía. Una vez le hubo arrebatado sus pertenencias lo metió en un saco, que después cosió y arrojó a la laguna. El vil asesino cometió el torpe error de meter en el saco también el puñal con sus iniciales grabadas clavado en el cuerpo del muerto, pero quedó tranquilo al pensar que aquella laguna era insondable. Al cabo de unos meses un movimiento sísmico hizo que se secase la Laguna de la Parra, saliendo su agua por la cercana Muela de Utiel (en Peralejos de las Truchas) y quedando el cadáver al descubierto. Entonces el crimen quedó a la vista de los vecinos que encontraron el cuerpo y fueron a prender al asesino para darle su merecido, pero antes de que pudieran apresarlo se había ahorcado.

Por una empinada cuesta con pasamanos y escalones entre las rocas, en medio de sabinas, carrascas y bujes en la seca solana, bajamos a las Praderas del Espinar, un brazo muerto del Tajo y meandro abandonado hace cientos de años, no sin antes hacer parada en el mirador y en el muro de la presa del Salto de Poveda.

Continuamos el sendero hacia un pequeño puente de madera que cruza el río. Una vez en la otra orilla seguimos la pista por la que anteriormente habíamos pasado hasta el aparcamiento.

La dificultad de esta ruta es baja lo que la hace apta para casi todos los públicos pudiendo completarla en unas tres horas con paradas para descansar, almorzar y fotografiar el entorno.

 

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Puente Poveda-Laguna de la Parra GPX y TCX

 

 

 

 

 


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