Huertapelayo

 

Huertapelayo se encuentra en una pintoresca hoya entre dos elevadas peñas, llamadas del Hilo y la Cadena al norte y al sur, que dan su sombra permanente al pueblo, siempre con el riesgo de desprendimientos sobre el caserío. Para acceder se ha de pasar por el túnel del Salvador o del Portillo, que toma su primer nombre de la persona que gestionó las obras y así hizo más fácil llegar a este pueblo, en terreno muy quebrado poblado de pinares de pino negral y sabinas.

Confina al norte con Huertahernando, al este con Zaorejas, al sur y oeste con Armallones.

Como toda esta zona el poblamiento se produjo a partir o poco antes de la toma de Cuenca en 1177 por Alfonso VIII de Castilla. Huertapelayo quedó dentro del Sexmo de la Sierra en el Común de Villa y Tierra conquense. Por un cierto periodo de tiempo parece que fue posesión de los Duques de Medinaceli, al mismo tiempo que Arbeteta, Zaorejas y Villanueva de Alcorón. La usurpación que arrebató estas poblaciones a Cuenca se revocó a principios del s.XVI y finales del siglo anterior. Así continuó hasta el s.XIX, en que se incorpora a la provincia de Guadalajara. Pudo haber tenido una pequeña fortaleza, quizá de origen hispanomusulmán.

La iglesia es del s.XV, dedicada a Sta. María Magdalena, de no demasiado mérito artístico. El resto del casco urbano conserva casas de mampostería, entramados y otros elementos representativos de la arquitectura popular de la zona.

 

 

Fue un pueblo bastante pobre y muy aislado, como hace constar Madoz refiriéndose a la escasa calidad de las casas del pueblo, la escasez de terrenos aptos para la agricultura y a la propensión a ciertas enfermedades, a causa de la umbría siempre presente en que se halla sumergida la población. Pese a esto sus habitantes siempre han salido adelante, con oficios como maderero, ganadero o resinero… y la emigración del último siglo.

En su término se encuentra el espectacular puente de Tagüenza colgado sobre el Tajo, que siempre fue de madera hasta que fue sustituido por uno de piedra en el s.XIX, destruido éste en el último conflicto civil y rehecho en los años 40 del pasado siglo. El puente de Tagüenza siempre fue un paso difícil para los gancheros, debido a que el río está encajado entre dos paredes verticales de caliza, sin orilla desde la que dirigir los maderos. Para tratar de subsanar este problema tallaron mechinales y asideros en la roca viva para sujetarse precariamente.

 

 

 

2 Responses to “Huertapelayo”

  • Geidos dice:

    Pocas veces se encuentra una página que escribe la historia del lugar con tanta precisión e interés, es muy de agradecer para los que nos interesan todos los aspectos del sitio que visitamos, que es la manera mas bonita de viajar y de enterarse de algo, gracias.

  • admin dice:

    Gracias a ti por leernos


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