Canales del Ducado

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Canales está situado en la Sierra del Ducado, al pie del Cerro del Otero, aprovechando el agua que mana de las laderas del mismo, rodeado de extensos sabinares y muy próximo a la hoz del río Ablanquejo, afluente del Tajo, todo ello dentro del Parque Natural. Al oeste confina con Canredondo, al norte con Sacecorbo y Esplegares, al oeste con Huertahernando y hacia el sur con Ocentejo.

Al igual que todas las poblaciones próximas posee una dilatada historia, encontrándose en su término restos celtiberos, por ejemplo. A partir del s.XII, una vez estabilizadas las fronteras meridionales del reino de Castilla mediante la conquista de Cuenca por Alfonso VIII, se procede a su repoblación y pasa a formar parte del Común de Villa y Tierra de Medinaceli. Con el paso del tiempo este territorio terminará perteneciendo al Ducado de Medinaceli. Actualmente es una pedanía dependiente de Sacecorbo.

 

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Entre las construcciones más interesantes destaca su iglesia parroquial, que de su primitiva fábrica románica conserva parte de la nave original con sus canecillos en el alero y la sobria puerta. También hay ejemplos de arquitectura popular destacables como la fuente de dos caños que encontramos en la entrada del pueblo.

Cuenta una leyenda que hubo entre Ocentejo y Canales un pueblo en el lugar conocido como Los Casares. En una boda que se celebró allí murieron todos los asistentes a la misma excepto el cura y una mujer anciana, madre de la novia. Al romper la botija de la que bebieron el agua los invitados comprobaron que había una víbora dentro, causa de las muertes, evitada por el cura y la vieja por haber bebido solo vino. Entonces los vecinos de Canales y Ocentejo se disputaron el término del antiguo poblado, resolviéndose el litigio a favor de Ocentejo gracias a la fortísima patada que propinó la madre de la novia a un cesto, ya que era la única superviviente de Los Casares y por lo tanto tenía derecho a decidir dónde quedarían las lindes: donde paró el cesto, allí quedó la mojonera.

Esta fantasiosa historia contada con ligeras variantes (en vez de una víbora el animal ponzoñoso en otros lugares es una salamandra y la botija con agua es un caldero con sopa o chocolate) se repite por muchos pueblos de la comarca y trata de explicar por qué se despoblaron tantas aldeas, aunque las causas más tendrían que ver con razones de índole socio-económica (guerras, falta de recursos, etc.) o sanitaria (lugares insalubres por estar situados junto a aguas estancadas, epidemias…). Otras leyendas aseguran que alguna de estas aldeas fue atacada por plagas de hormigas que obligaron a los habitantes a abandonar el lugar.

 

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