Arbeteta

 

Foto: Beatriz Muñoz

 

 

Arbeteta está acomodada en una pequeña elevación sobre la rambla del mismo nombre, en plena Sierra de Umbría Negra, en los límites suroccidentales del Parque Natural del Alto Tajo, rodeada de pinares, sabinares y carrascales, en medio de un terreno áspero y pedregoso. Al N limita con Valtablado del Río y Armallones, al sur con El Recuenco y Peralveche, hacia el E Villanueva de Alcorón y hacia occidente con Morillejo.

Los datos más seguros acerca de su fundación conciernen a los tiempos de la conquista y repoblación, entre 1124 (toma de Sigüenza) y 1177 (toma de Cuenca). Algunos estudiosos opinan que los restos más antiguos de las ruinas de su espectacular fortaleza, encaramada en una peña y asomada a La Rambla junto a un precipicio, son de época islámica. El nombre de esta población es posible que provenga del vasco que pudieron hablar sus repobladores medievales: ari-beteta, que significa lleno de piedras.

Desde 1190 Arbeteta quedó dentro de la jurisdicción del Común de Villa y Tierra de Cuenca, rigiéndose por su fuero, que concedía amplias libertades a sus habitantes, dentro del contexto de la época y teniendo en cuenta el régimen feudal que operaba en otras partes de los reinos peninsulares y europeos.

Arbeteta y su fortaleza adquirieron importancia estratégica por ser uno de los pasos naturales entre el Alto Tajo y La Serranía conquense para el comercio, el transporte y la ganadería trashumante. Cambió de manos durante las guerras civiles que ocurrieron en época de los Trastámara (s.XV), pasando al Conde de Medinaceli que retuvo la población en su poder hasta principios del s.XVI, volviendo a la ciudad de Cuenca nuevamente y por lo tanto a la jurisdicción real. Durante este periodo se acometieron profundas reformas en el castillo, dotándolo de troneras para el uso de armas de fuego.

En los siglos XVII y XVIII se construyó la iglesia parroquial de San Nicolás en estilo barroco, casi con seguridad sobre otra anterior gótica o románica, diseñada por el arquitecto Pando. Lo que más llama la atención de este edificio es su airosa torre rematada por una elegante veleta que representa a un soldado de los siglos XVIII-XIX (quizás un granadero) con un pequeño estandarte. Es llamada por los lugareños “El Mambrú”: está construida con madera de sabina y latón, fue destruida por un rayo en los años 80 del siglo pasado y sustituida por una réplica en 1988.

 

 

Existe una leyenda popular que relaciona esta veleta masculina y la Giralda de Escamilla, atribuyendo su existencia al homenaje que tributaron los vecinos de ambos pueblos a dos amantes paisanos suyos, que no pudieron consumar su amor, a causa de un padre avaricioso que no quería un yerno pobre. Cuentan que ella subía a la torre de la iglesia de Escamilla y desde allí se comunicaba su amante, subido en la torre de la iglesia de Arbeteta. Él murió en la guerra cuando tenía el grado de capitán de granaderos, intentando conseguir fortuna para poder casarse con su amada, y ella murió de pena esperándole poco después.

Arbeteta no fue destruida como consecuencia de la guerra de liberación contra los franceses, a diferencia de otras poblaciones cercanas. Este pueblo se incorporó a la provincia de Guadalajara con la reforma de las provincias del s.XIX.

Arbeteta no es una excepción en cuanto a pérdida de población se refiere, como sucede en la mayor parte de la provincia de Guadalajara y en la actualidad no supera los 50 habitantes.

Además es destacable la plaza mayor y alguna de sus calles, con interesantes muestras de arquitectura popular, como los tejadillos que cubren las entradas de algunas casas, al estilo de lo que se ve en la cercana Serranía conquense.

 

Foto: Beatriz Muñoz

 

 

3 Responses to “Arbeteta”

  • Lorenzo Godoy Godoy dice:

    Estuve un curso completo (1961-2) de maestro en ese precioso pueblo del que guardo un gratisimo recuerdo.

  • Lorenzo Godoy Godoy dice:

    Estuve un curso escolar (1961_1962) en ese precioso pueblo y del guardo un gratisimo e inolvidable recuerdo..

  • admin dice:

    Hola Lorenzo, perdone que no contestáramos en la primera ocasión, gracias por volver a escribir. Por el curso que dice a lo mejor fueron sus alumnos Leandro o Pablo… la escuela debió cerrar hace unos cuantos años, como ha pasado con muchas escuelas rurales, una pena. Sin embargo el pueblo y su entorno continúa igual o mejor en cuanto a su aspecto, según mi parecer.


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