Vitis vinifera / Parra, vid

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Vitis vinifera L. / Parra, vid

-Fam. Vitáceas

 

Liana leñosa, tallos tortuosos de de hasta 7 m de longitud y con corteza de color oscuro que se desprende en tiras. Trepa mediante sus zarcillos, agarrándose a cualquier apoyo cercano; las ramas finas endurecidas se llaman sarmientos. Las hojas, que se conocen como pámpanos, son alternas, lobuladas y dentadas. Las flores son poco vistosas, de color verdoso. El fruto es la baya conocida como uva.

Hasta hace pocos años era muy cultivada en La Alcarria Alta pero las viñas se han ido dejando perder, debido a la poca rentabilidad de este cultivo a causa del clima y a las pequeñas parcelas típicas de la zona. Los viñedos se extendían hasta pueblos como Ocentejo y Morillejo; algo más arriba, en las serranías, es posible ver parras en la entrada de las casas, patios y corrales, aunque no viñas. Es posible que su cultivo para vinificación ascendiese algo más en valles y barrancos con un microclima adecuado, aunque en muy pequeña escala. Se cultiva en lugares soleados y con altitud moderada (generalmente por debajo de los 900 m) debido a la posibilidad de heladas tardías que queman los brotes tiernos.

Hay muchas variedades de uva de la subespecie vinifera, blanca o tinta, seleccionadas para elaborar el vino o para tomar como fruta. En La Alcarria se cultivan la moravia, tempranillo, hebén, arís, ojo de gallo y malvar entre otras, con alguna de estas variedades casi perdida. Es una planta de distribución mediterránea, que ahora se cultiva mucho en climas parecidos al nuestro (Argentina, California, Chile o Australia).

La subespecie sylvestris también se encuentra en nuestra comarca, preferentemente en bosques de ribera, además de en umbrías con grandes canchales de roca caliza suelta, en carrascales y quejigares. Este antepasado de la vid doméstica es dioico, es decir hay individuos masculinos y femeninos. Los frutos forman racimos laxos, con uvas pequeñas de color tinto y sabor ácido.

Las guías de las parras o cepas, llamadas tronchos, se seleccionaban aún tiernas, antes de endurecerse en verano, y se pelaban para comerlas crudas y con sal.

El vino todavía se elabora de manera tradicional en algunas bodegas y cuevas, dentro de tinajas, damajuanas o frascas de vidrio. Con el vino y la casca (pellejo de la uva) se hace el aguardiente. Las hojas tienen propiedades beneficiosas como tónico venoso y capilar. Las uvas son diuréticas y laxantes. Prensando las semillas se obtiene un aceite muy saludable, capaz de bajar los niveles de colesterol, además éstas y el hollejo (piel) de la uva son un potente antioxidante. Hay diversos estudios que recomiendan incluir el vino con moderación en la dieta habitual (una copita al día).

A finales del s.XIX llegó desde América la plaga de la filoxera, que afectó considerablemente las extensiones de viñedo plantadas en toda Europa. La filoxera ataca a las raíces, produciendo la muerte de la cepa. Por este motivo se debieron importar especies de vides de origen americano que resisten al insecto para poder usarlas como patrón.

Refranes alcarreños sobre el vino y las uvas:

El vino de Ruguilla, según entra por la boca, sale por la colilla.

Año bisiesto: ni viña ni huerto.

De malos vinos, buen aguardiente.

Agua por San Juan, quita vino y no da pan.

Por la Virgen de agosto pintan las uvas, y por San Judas ya están maduras

Al buen bebedor, la uva le sirve de cañamón.

Buen vino y buena tajada, y no apurarse por nada. 

 

 

 

 


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