Ulmus minor / Olmo

Ulmus minor

 

 

Ulmus minor Mill. / Olmo

-Fam. Ulmáceas

 

Árbol corpulento, que puede alcanzar 30 m de altura, de copa con forma ovoide y que proyecta una sombra densa. Ramillas jóvenes suberosas (tejido de textura similar al corcho) y corteza de color oscuro, agrietada verticalmente. Hojas ovaladas o de contorno casi redondo, doblemente serradas, ásperas y de base asimétrica. Flores poco vistosas de color verde. Fruto en sámara, fácilmente dispersables por el viento o el agua.

Los olmos gustan de terrenos profundos y frescos, en riberas, vegas y sotos. Por esta razón, las antiguas olmedas fueron roturadas para instalar en su lugar cultivos de regadío. Indiferente edáfico, es de crecimiento rápido y aguanta grandes fríos y calores. Distribución euroasiática.

Florece en abril.

 

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Se conoce como olma a los árboles de esta especie cuando alcanzan gran tamaño. Solían ocupar muchas plazas de los pueblos y también eran plantados en los bordes de carreteras y paseos como árbol de sombra. Es un símbolo concejil cuando ocupan una plaza, ya que muchas veces la asamblea o concejo de aldeas y pueblos se reunía a su sombra para deliberar desde tiempos antiguos. En ocasiones se ha señalado que la costumbre de plantar un olmo en las plazas proviene de la época de los Reyes Católicos, aunque puede ser anterior, como nos demuestran otras tradiciones de pueblos del norte peninsular o de Francia, con los mismos elementos pero reuniéndose bajo un tejo o un roble, que también tienen fama de árboles sagrados.

A principios de la década de 1980 se empezó a extender la variante agresiva de la grafiosis, enfermedad fúngica transmitida por un escarabajo perforador de la madera, mortal para los olmos y que acabó con la práctica totalidad de los ejemplares de notables dimensiones de toda España. Los olmos atacados mueren en poco tiempo debido a la obstrucción de los vasos por los que circula la savia. Son capaces de rebrotar de sus raíces, pero en cuanto alcanzan cierto tamaño se vuelven a secar. Actualmente se han seleccionado varios clones al parecer resistentes a la enfermedad y que se espera se puedan utilizar para recuperar esta especie tan emblemática.

Su madera resiste bien a la intemperie y a la inmersión, es elástica y dura. Tradicionalmente se han elaborado bastones, cayados y astiles de herramientas con las ramas finas, con las maderas más gruesas piezas de carros y timones de arado. No hace buena leña. Fueron utilizados por los romanos para entutorar las parras y con este fin introdujeron desde la península itálica un clon llamado “olmo atinio” del que descienden parte de los olmos ibéricos. Las hojas se daban de comer a cerdos y bueyes mezcladas con salvado u otros forrajes.

 

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