Juniperus thurifera / Sabina, sabina albar

 

Juniperus thurifera L. / Sabina, sabina albar

-Fam. Cupresáceas

 

Árbol dióico (los gametos masculinos y femeninos son portados por individuos diferentes dentro de la misma especie), con hojas escuamiformes, de color verde oscuro. En estado juvenil las hojas son punzantes, parecidas a las de los enebros, pero opuestas. Alcanza excepcionalmente los 20 m de altura, aunque lo más frecuente es que no supere los 8 m a causa de talas, podas o de la mala calidad de la estación que ocupa. Los ejemplares más gruesos poseen troncos de 1-3 m de diámetro. Tiene una copa de forma variable, frecuentemente cónica, globosa o de forma irregularmente ramificada, debido a la podas que realizaban los pastores para dar de comer sus hojas al ganado a falta de otra cosa mejor. Los pies femeninos poseen una fructificación llamada gálbulos o arcéstidas, que cuando madura (alrededor de noviembre-diciembre) pasan del verde al negro-azulado. La corteza es gris, con hendiduras verticales.

Es un árbol de crecimiento lento que puede alcanzar o sobrepasar los mil años de edad. No rebrota de cepa si se tala. La sabina albar es muy resistente al frío (hasta -30º o más es capaz de soportar) y al calor, a la falta de precipitaciones y de suelo, siendo capaz de medrar donde otros árboles no podrían, gracias a sus hojas escuamiformes y resinosas que evitan la evaporación y a sus potentes raíces. Crece en suelos sometidos a crioturbación (proceso de congelación-descongelación sucesiva que levanta y fractura el sustrato). Es indiferente al pH del suelo.

 

Gálbulos

 

Esta especie ocupa grandes superficies en las provincias de Soria, Guadalajara, Segovia, Cuenca, Teruel y Albacete, entre otras. Fuera de España se encuentra en puntos localizados de los Alpes italianos y franceses, vertiente norte de los Pirineos, Córcega, Marruecos y Argelia. Recientemente (2006) se ha encontrado poblaciones abundantes de esta especie en el Pirineo de Lérida. Puede aparecer mezclada con quejigos (Quercus faginea), encinas (Quercus ilex), Pinus nigra y más raramente con Pinus halepensis o Pinus sylvestris.

En La Alcarria aparece en las partes más altas (páramos) con mayor frecuencia (más o menos  a partir de 800-900 m), según ascendemos por el curso del Tajo y el Tajuña, hacia el Señorío de Molina y las serranías se hace más abundante. En cotas más bajas alcarreñas (600-800 m), a veces ocupaban el fondo de valles, donde se producen fuertes inversiones térmicas (el aire frío se concentra abajo y el más caliente asciende al ser desplazado por este) que dañan a otros árboles, pero estas representaciones de cotas más bajas, que solían estar asociadas con carrascas, parece que han desaparecido casi por completo al destinarse estos suelos mayoritariamente al cultivo de cereales. Quedan restos más termófilos en esta zona, en laderas secas y pedregosas, junto a romeros, pinos carrascos, enebros de la miera (Juniperus oxycedrus) y sabina roma (Juniperus phoenicea).

Los sabinares son formaciones habitualmente aclaradas que producen pastos estacionales de primavera-verano, muy apreciados por el ganado ovino en régimen extensivo. Estos tomillares-pradera y otras comunidades cambian según la orientación, altitud y características del suelo, pero las plantas propiamente acompañantes de la sabina albar son los matorrales de cambrón (Genista pumila), aliaga (Genista scorpius), Salvia lavandulifolia, Lavandula latifolia, Satureja intrincata, Juniperus communis, Rosa micrantha, Rosa caninaErinacea anthyllis, Teucrium pollium, Thymus mastigophorus, Thymus bracteatus y Thymus vulgaris.

El estrato herbáceo lo suelen ocupar Artemisia pedemontana, Koeleria vallesiana, Festuca hystrix, Dactylis glomerata, Poa ligulata, Stipa sp., Achillea odorata, Achillea tomentosa, Ophrys scolopax, Arenaria erinacea, Phlomis lychnitys, Armeria trachyphylla, Brachypodium retusum, Potentilla crantzii… 

 

Pilar del chozón

Pilar del chozón

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En pueblos del Alto Tajo como Cobeta, Escalera o Corduente se realizaba un tipo de construcción denominada “chozón sabinero“, utilizada para guardar el ganado. Consistía en un poste central formado por una gran sabina enraizada, alrededor de la cual se disponía un muro de piedra seca de forma más o menos circular cerrando el recinto, como cubierta se utilizaba vigas también de sabina colocadas de forma radial y un armazón de madera más fina. Este quedaba cubierto con la “barda” o techumbre de ramaje. Esta tipología primitiva fue variando a lo largo del tiempo, adoptando los chozones plantas rectangulares con corral en la entrada y mayor amplitud. En el sur de Soria se conocen estas construcciones simplemente como tainas.

 

Chozón sabinero

Chozón sabinero

 

Los sabinares extensos son importantes como centro de alimentación (los frutos maduran a lo largo del otoño-invierno) e invernada para muchos pájaros como las distintas especies de zorzales (zorzal común, zorzal charlo, zorzal real y zorzal alirrojo).

Posee una madera aromática, imputrescible y dura, apta para postes, vigas y muebles. Se dice que los armarios o arcones hechos de madera de sabina prevenían la aparición de polilla. No hace mala leña, se consume sin dejar ascuas y tiene poder calorífico, aunque es de inferior calidad a la de carrasca o roble.

Las poblaciones de Juniperus thurifera están protegidas en Castilla- La Mancha con la categoría “DE INTERÉS ESPECIAL”, salvo al este de la carretera N II, donde es más frecuente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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